Erase una vez...
El cuento va así,
Desde hace mucho tiempo que he tenido el sueño de escribirle a alguna mujer que fuera muy
bella, una vez hace mucho tiempo lo intenté pero no dió resultado, así que ahora lo he
vuelto a intentar... Un día encontré a esta musa, por ponerle un nombre, a quien
llamaré de ahora en adelante Helen C., y ella es realmente magnífica desde cualquier
ángulo, así que un día empecé a escribir, y a escribir, y aquí han podido ver lo que
he escrito hasta ahora, llequé hasta Poema Cuatro, y Poema Cinco me está dando algo de
problemas....
Resulta ser que al principio no sabía cómo entregarle los poemas, ni cómo conocerla,
así que lo mejor que se me ocurrió fue usar al anónimo, ahora bien esta altarnativa
presentaba algunos problemas, pues un anónimo puede ser interpretado como un cobarde, un
enfermo y un sin número de cosas negativas, las cuales no quería que fueran pensadas por
ella. Entonces la luz se hizo y me dí cuenta del lugar de trabajo de Helen C. y esa fue
la mejor opción llegar en persona y entregarle, lo que por derecho es de ella, pues
gracias a ella fue que todo ésto nació.
Entonces decidí entregarle Poema Uno, me acerqué y luego de tratar de entablar una
conversación trivial me di cuenta que sólo eran excusas para llegar al punto, así que
le dije la razón por la cual había llegado donde ella y prometió leer a Poema Uno, y yo
prometí llevar al día siguiente Poema Dos, el cual, por no estar ella, tuve que dejar
con alguien más (Quizás no fue una buena idea).
Y la historia hasta hoy es esta.
No hay nada en este mundo que yo más quiera saber... su reacción...
etc....
Poema Cinco ya fue escrito, hace unos días, después de un poco de esfuerzo. Creo que
este es el más importante de los cinco pues en él expreso lo que realmente siento por
ella: un deseo sincero de conocernos; pero no he tenido la oportunidad de hacerlo, y
aparentemente, puedo inferir, ella respeta mucho a su novio, pues no me ha dado la
oportunidad de conocerla...
El otro día le mandé, junto con media docena de rosas rosadas, Poema Tres, y un poco
más tarde llegué a visitarla al trabajo, y me, digamosla así, me advirtió que el novio
es "histérico" (Bélico les dicen a ésos allá donde vivo), y que no quería
que me viera ahí, entonces creo que ella ha dibujado una línea, que yo creo que deja la
cortina de hierro chiquita.
Hoy ha sido la última vez que la he visto y he cumplido mi palabra de entregarle los
cinco poemas que escribí para ella, y a pesar que le he hablado por teléfono para
decirle que ya no tendrá que soportarme ni preocuparse por su novio, no ha querido
contestar mis llamadas,..... Bueno lo que está hecho ¡hecho está! Así que ahora sólo
queda esperar y seguir escribiendo....
Creo que este es el final de esta historia, así que en algún lugar de este sitio web,
encontrarán muy pronto otra historia....
Que el que loco nazca....